viernes, 9 de enero de 2009

Olor a chocolate en el baño... ¿a dónde hemos llegado?

Quisiera estar inventándolo, pero me desperté y, como la mayoría de los seres humanos y/o políticos, fui al baño. El tema es que... ni bien entré sentí un olor... peculiar. "¡A chocolate!", dirá alguno, a lo que yo responderé con asombro "¡es cierto, qué maravilloso interlocutor!". El caso es que en ese momento, literalmente, me desperté. Creo que mi primera reacción fue frenarme en seco, abrir grande los ojos y fijarme si, de casualidad, no sería que estaba por orinar la heladera. Pero no, me descubrí a mí mismo en el baño, donde debía estar... el extranjero acá era el olor a chocolate.

"¡JUDAS!", grité. "Estoy tratando de empezar a comer sano por una vez en la vida, y alguien me dejó un chocolate en la bañadera para tentarme", pensé, pero segundos después me di cuenta de que eso no tenía sentido, ni siquiera para mencionarlo en un blog que leen unas tres o cuatro personas. Increíblemente, a los pocos segundos decidí que me importaba un rábano y lo iba a publicar igual, con la cara de piedra que me caracteriza.

Una barra de chocolate.


Y fue así que, mientras me lavaba las manos, sucedió lo peor que puede suceder en un baño: ver que el agua que cae de la canilla y rebota en tus manos se va por el desagüe dejando una horrenda estela marrón. Obviamente, pensé lo peor:
-¡MADRE SANTA, HAY SARRO EN LAS CAÑERÍAS!


Una barra de hielo. Su dueño tenía una canción.



Pero cuando estaba a punto de vaciar un tubo de dentífrico por el desagüe en pos de salvar al mundo de las caries, mi mente tuvo un momento de lucidez, de esos que pocas veces tengo: ...me estaba lavando las manos con una barra de chocolate.

La barra de Chaca.



A eso de las cinco de la tarde, volví corriendo a casa, entré al baño, le pedí disculpas a la abuela y la acompañé al living y, finalmente, volví a la barra de chocolate y la miré como Clint Eastwood miraría a cualquiera que no entienda la gracia de que su nombre sea un anagrama de "acción del Viejo Oeste" en inglés: mi mirada destilaba odio. ¡QUÉ DIGO ODIO! ¡DESTILABA ESTUPIDEZ, INACCIÓN, ASTONISHINGMIENTO!
No, en serio... ¿qué iba a tener, la cara de Diego Golombek o una lupa a lo Sherlock? ...¡NO-TAN-ELEMENTAL, MI QUERIDO WASHINGTON! (Shhh, déjenme que estoy hablando con Abreu, déjenme...)

La barra de Maldonado.



En fin, long story short: era un jabón de chocolate. O con gusto a chocolate, según dijo mi primo antes de largar burbujas por la boca e irse a rescatar a su novia convirtiendo en fruta a todo el que osase cruzarse por delante suyo. El caso es que, por si usted amigo lector (o usted, o usted otro... ¡los tengo identificados!) no lo sabía, hay una nueva moda en la ciudá': chocolates con cualidades de jabón. O jabones con olor a chocolate, o qué sé yo qué... son cosas de Mandinga, viejo. Una cosa es irte a laburar con olor a frutilla y que en la charla frente al bidón de agua te traten de "francesito", pero algo muy distinto es llegar apestando a chocolate. ¿Qué onda, sos Willy Wonka?



Jabón de chocolate. Ojo que se viene el papel higiénico comestible...


Así que atenti, chochamu'... se viene la moda rara, se viene. Honestamente, estamos expuestos a una cruza más rara que la del MK vs DC... puede aparecer un jabón con olor a vino, ¿por qué no? Las uvas estarán de moda en el 2010, me lo dijo un amigo mío que es mitómano. Es más, la moda rara puede hacer lo inverso, y que de pronto se vendan chocolates con olor a baño de estación de tren... así las cosas, vamos a llegar al punto en que se vendan mesitas para desayuno que se puedan acoplar a los inodoros, o bares que con el café y las medialunas te alcanzan un papagayo.

Esto da para cualquier cosa, viejo.

Y sí...



PD: Sí, con "esto da para cualquier cosa, viejo" me refería a Circo-Bit...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

jaja, me reí mucho, sobre todo con cosas como esta "de pronto se vendan chocolates con olor a baño de estación de tren".
Abrazo,
Hongo

Norberto Sánchez, el Sandro de Laferrère dijo...

Jojojo y yo que creí que ese era quizás el peor chiste :P

Alégrome mucho, don. Siga pasando que dentro de poco hacemos un informe sobre por qué el papanicolau se llama así, cuáles son los gustos de Sugus más vendidos y por qué en los blogs generalmente se prometen cosas que nunca se cumplirán.

Abrazo peronista.